
La fotobiomodulación, también conocida como terapia de luz roja e infrarroja cercana , es un tratamiento no invasivo que utiliza longitudes de onda de luz específicas para estimular los procesos celulares naturales de la piel. Al ser absorbida por las mitocondrias de las células cutáneas, la luz aumenta la producción de energía celular (ATP) , lo que favorece la regeneración, la reparación y la vitalidad general de la piel.
Uno de los principales beneficios estéticos es la estimulación de la producción de colágeno y elastina , lo que ayuda a mejorar la firmeza y elasticidad de la piel, así como la apariencia de líneas de expresión y arrugas. La fotobiomodulación también promueve una mejor circulación y oxigenación de la piel, contribuyendo a una tez más luminosa y uniforme.
La terapia tiene potentes efectos antiinflamatorios que pueden ayudar a calmar la piel sensible o irritada y favorecer la curación de afecciones como enrojecimiento, acné y daños menores en la piel. Al acelerar la renovación celular y reducir el estrés oxidativo, el tratamiento ayuda a la piel a mantener una apariencia más saludable y juvenil.
Las sesiones regulares pueden contribuir a:
tono y textura de la piel mejorados
aumento de la producción de colágeno
reducción de líneas finas y arrugas
Mayor luminosidad y resplandor de la piel
Recuperación más rápida de la piel después de procedimientos estéticos.
reducción de la inflamación y el enrojecimiento
Modo de empleo:
Los tratamientos de fotobiomodulación suelen durar de 10 a 20 minutos . La piel debe estar limpia y sin maquillaje ni productos pesados antes de la sesión. Generalmente, se recomienda el uso de gafas protectoras según el dispositivo utilizado. Para obtener resultados estéticos óptimos, los tratamientos suelen realizarse inicialmente de dos a tres veces por semana , seguidos de sesiones de mantenimiento para favorecer la salud y el rejuvenecimiento de la piel a largo plazo.